jueves, 22 de diciembre de 2016

MI rio, mi vida

Debajo del manso río, profundo, allá donde el rumor se confunde con los pensamientos. Destaca el intenso frescor de su piel, calmado ardor de tiempos en guerra.
Bendice su dorada cascada, miro lejos, deseo el tormento de remolinos, bravío extenuante y por fin de nuevo el río, su agua, el mar, al amar y el sentir, despojar y subir alto, muy alto, al cielo, mi cielo.
Destronando reinos de aire, alardeo de batallas pasadas. 
Insigne manifestación de quejidos y trasiego de emociones.
Llévame al límite de la sinrazón, ahógame en horas de sentimientos.
Sentémonos aquí, a la sombra del sicómoro, junto a mi río, tu río, nuestro río. Oliendo la eterna fragancia del azahar que sale del otro lado de la orilla. 
Frescor, dulzor, amor y resuello. Tumbados junto a la vida, es nuestro, amor, camino del mar, nuestro mar, sin tiempo, sin espacio, sin más que cuerpos, deseo de antaño. 
Piel arrugada y marchita, mirando al fin del mundo, nuestro mundo, anhelo y sueño.

        "He sopesado, tú, si tú"

jueves, 14 de julio de 2016

La princesa y el dragón

Ella era de esas princesas que todo lo quería hacer, desde trepar a un árbol hasta elegir la cena. Algo poco común en aquella época. 

Ya que era tan valiente, ahí le vino su dragón, nada fuera de lo común en aquella época, con sus largos dientes, garras afiladas y un aliento que espantaba.

Como todo lo quería hacer, allá fue, espada en ristre, cota de malla, armadura imponente, un escudo bárbaro y un pecherón que todo lo soportara.

Se planta frente a la cueva del dichoso dragón para hacerle frente. Algo sudorosa y descarada le espeta.
  • ¡Eh, tú! Sal que vengo a matarte y a hacerme un collar con tus dientes.
Se sentía poderosa nada ni nadie podía tumbarla en ese momento.

El dragón salió tranquilo, como si llevara una inmensa mochila sobre su espalda, pasos armoniosos casi como si estuviera bailando, él ya sabía que la princesa le iba a durar menos de un asalto, pero alababa su determinación.

  • ¿Por qué quieres matarme y hacerte un collar con mis dientes?

  • Porque eres malo y andas aterrorizando a todas las personas - contestó.

  • ¿Tan solo por eso? - volvió a preguntar el dragón.

  • Si

  • ¿Tan solo porque si?

  • Si. - Esta vez respondió la princesa casi gritando, el dragón la estaba poniendo nerviosa.

  • Tu príncipe va haciendo lo mismo que yo y no te plantas delante de su puerta para matarlo. 

  • ¿Por qué?  

  • Porque a él lo amo.

El dragón abrió de repente los ojos, como si la palabra amor fuera la primera vez que la escuchara. En realidad estaba tan sorprendido de que la princesa supiera que significa esa simple palabra.

  • ¿Amas que de día esquilme a sus ciudadanos con impuestos? ¿Amas que ayer matara al hijo del herrero porque no le había terminado su espada tan solo un día antes? ¿Amas que cuando va a la guerra tan solo por presentes te traiga las cabezas de sus enemigos? ¿Amas que mire a todas las mujeres excepto a ti?¿Amas todo eso?
La princesa comenzó a sentirse mal, el dragón le mostró toda su realidad en un instante, hay cosas que no sabía y otras las ignoraba.

  • !Mientes dragón infame, mientes¡

  • Princesa, sabes que con solo abrir mi boca, morirás. ¿Por qué quieres enfrentarte a mi?, solo son las habladurías de la gente, no sabes mi realidad, soy un buen dragón, algo feo, pero bueno. Nadie del pueblo puede haberte hablado mal de mi. He ayudado al herrero a encender su forja, labré las tierras del campesino con mis garras. Me alimento de lo que pesco. La única persona que pudo haberte hablado mal de mi es al que más temes, al que más dices amar, ya que él no puede deshacerte de ti, te envía a mi para que mueras.

  • Me decía que debía matarte, acabar contigo porque lo único que traes es tristeza.

  • No princesa, lo que te acabo de mostrar es la verdad. Pero te dicen que a lo que te debes enfrentar es a la tristeza, porque nadie es capaz de enfrentarse a su verdad.

Los ojos de la princesa comenzaron a empañarse, le pesaba la espada, la armadura, la cota, todo lo tiró al suelo; el pecherón lo agradeció.

  • Lo siento dragón, volveré a enfrentarme a mi verdad. Por cierto ¿como te llamas?

  • Corazón. 

  • Venga dragón, en serio, dime tu nombre. -un tanto contrariada-

  • Corazón.

  • Que nombre más raro para un dragón, te hacía mas Desollador o Matavacas.

  • Anda princesa ve a enfrentarte a tu verdad, por cierto ¿cual es tu nombre?

  • Mente

  • Vaya nombre mas raro para una princesa, te hacía mas Ginebra o Gwendoline.

Comenzaron los dos ha reírse sin parar, bueno Corazón tenía que contenerse porque si se reía demasiado soltaba fuego por la boca y podía quemar a Mente.


  • Ve en paz querida princesa Mente. Mi cueva siempre estará abierta para ti.

  • Gracias Corazón. Volveré a visitarte.

Allá fue Mente a enfrentarse a su verdad.
Pasaron los días, meses y años, Mente jamás volvió. 
Corazón siguió haciendo de las suyas. Unas veces iba con el pescador a ayudarle con las redes, otras se quedaba fuera de la taberna y escuchaba las historias que dentro se contaban, siempre con un barril de la mejor cerveza que hacía la tabernera.

Corazón ya era viejito, le faltaban dientes, apenas escupía fuego y si volaba una legua tenía que pararse para descansar.

Cierto día un joven entró a su cueva. Era apuesto, educado e iba sin miedo.

  • ¿Quien osa entrar en mi cueva? - dijo con voz lúgubre

  • Hola dragón, vengo a buscar a Corazón.

  • Soy yo, ¿que quieres? ¡habla rápido! 
En realidad era solo una fachada de Corazón para dar mas miedo, pero veía que al joven eso no le afectaba en lo más mínimo,. Joven valiente, pensaba.

  • Me presento señor Corazón. Me llamo Melancolía, hijo de Mente.

De repente a Corazón su corazón se le hizo un nudo, mezcla de alegría y el sentimiento de una profunda tristeza.

  • ¿Donde está Mente? ¿Va a venir a visitarme?

  • Ayer la enterramos.

  • Siento mucho escuchar eso. -dijo en voz baja y una intensa y triste mirada
Se dio la vuelta para que el joven no viera como caía una lágrima por sus mejillas ya ancianas, un dragón nunca debe llorar delante de nadie.

Melancolía comenzó a contarle todo lo que Corazón no quería escuchar.

  • Mi madre me contó toda la historia, de como al venir aquí se sintió liberada por primera vez del yugo que la tenía oprimida pero que al volver al castillo jamás pudo enfrentarse a su verdad. Nunca le dio salida a su corazón, anhelaba venir a pasar las tardes contigo, quería visitarte pero la mente de Mente no la dejaba. Siempre buscaba quien le dijera algo de ti, incluso redactó un edicto para que jamás nadie te hiciera el más mínimo daño. Se le olvidó que eres el dragón más querido del reino.

  • Pero nunca vino. -se lamentaba Corazón.

Melancolía no lo sabía, pero el corazón de Corazón cada vez era más pequeño.
Él también quería saber de Mente y conocía la historia del edicto para protegerlo.

Melancolía siguió contándole.

  • Mi madre me dio su espada, la que trajo ese día. Nunca más volvió a esgrimirla. Me la dio para ti, para que la conservaras. Quiero cumplir su promesa que me hizo en el lecho de su muerte, me dijo que te la trajera, que se la diera, que la perdonaras, que nunca te olvidó.

  • Hijo mío, mi corazón no necesita de melancolía. Gracias por traerme la espada. A tu madre -se quedó pensativo- no hay nada que perdonarle ni reprocharle, hizo lo que debía y deseaba.

  • En eso no estoy de acuerdo con usted. Hizo lo que debía pero jamás lo que deseaba.
Ahora era Melancolía quien se daba la vuelta para que Corazón no le viera llorar, un príncipe nunca debe llorar delante de nadie.

  • Ve en paz. Ve a tu verdad. Y si quieres honrar a tu madre, sigue al corazón. Es el camino más complicado, menos agradecido pero donde encontrarás toda la verdad y todo el sentido de la vida.
  • ¿Sigue tu padre siendo tan malo con los necesitados?

  • Si, es mi desgracia. Pero cuando sea dueño y señor de estas tierras eso cambiará, así lo digo como Melancolía que me llamo.

  • Eso está bien, hijo. Jamás escuché el nombre de tu padre, ¿cual es?

  • Deber

Melancolía marchó en paz haciéndose la promesa de venir a ver al viejo dragón y que le aconseje en cuestiones de estado, le hable del pueblo y de los sentimientos, veía en Corazón una fuente de conocimientos para ser mejor príncipe y rey que su mezquino e infame padre.

Esa noche Corazón, renqueante, cogió la espada y la abrazó en su pecho. Comenzó a cerrar sus grandes ojos y así quedó dormido para nunca jamás despertar. 

Mente y Corazón unidos por el frío metal y la piel templada.

martes, 12 de julio de 2016

Si No



Miro y remiro
busco y disiento 
elevo el llanto
malabareo el destino 
desencanto el aroma 
traiciono al hermano
desenmascaro el hervor 
enaltezco la razón
naufrago la sin razón
trasnocho el deseo 
destino y amor
desando mi huella
atiendo al corazón

domingo, 10 de julio de 2016

Oriana



Así sin avisar,
entra su mirada azabache,
ternura desbordante.

Mil remolinos en otras mil batallas,
enero sofocante,
julio helador.

Más su mirada intensa,
cuento de duendes y hadas,
transportadora de eternos mundos.

Cálida luz en su boca
queriendo gritar al destino,
que es su alma la que embriaga,
que es su corazón el que ama.

jueves, 7 de julio de 2016

Viento y Madera















"Ensortijadas notas
al arrullo del viento.

Enmudecen al pájaro mas trino,
callan la lluvia y el trueno.

El maestro torna su rodilla a tierra,
sus ojos son estrellas.

Cuando el viento y la madera
tientan la vida al sonar."




Esto está dedicado a Blanca y Alice,
dos estupendas chicas estudiantes del
conservatorio de Amsterdam.
Os deseo que os vaya bonito en la música.

sábado, 2 de julio de 2016

...y me habló

Así, de repente, una noche en el Torcal, metido en aquellos valles, las piedras danzando o ¿eran sus fantasmas?, no recuerdo. Me quedé sentado justo en el camino, estaba embarrado, en mis pantalones y botas ya no se distinguía el color, sudoroso de tanta caminata; el día amaneció un poco tonto, lluvia, mucho viento y un frío polar. Y de pronto, todo se despejó, se abrió el cielo, también mi mente y lo más extraño, el corazón, aquel que Mathias Malzieu narraba que había que darle cuerda todos los días y lo peor, que nunca debía enamorarse. Pues en medio de todo ese espectáculo de Gaia, se puso delante; mi corazón con tiritas, mi niño olvidado, aquel del que nunca renunciaré.

Comenzó a hablarme, como siempre lo hace, contundente, sin ningún protocolo, aunque ahora que lo pienso, creo que se estaba riendo de mi ¡maldito tunante!.

.- Oye, chaval, ¿que te pasa con tanta dramatización?¿no va siendo hora de que termines ya con tanta lágrima fácil e idiota?

Me quedé con los ojos de par en par, maldito corazón envalentonado, quien le ha dado vela en este entierro.

.- Levanta, corre y sigue a aquella estrella, la que más brilla; dice que te echa de menos, pero ten cuidado de no tropezar, demasiadas piedras llevas ya en tus zapatos.

Otra vez extrañado de lo repelente e irreverente, que me hablaba; ¡un respeto!, le gritaba.

.- Perdiste todo respeto desde que ya no tienes tu sitio en la vida, recupéralo y entonces, solo entonces,  te trataré como te mereces; total indiferencia.

Estaba tan asustado de haberle escuchado que me quedé inmóvil. Un zorro empezó a mordisquearme los cordones de los zapatos, pequeño juguetón que me sacó de mis pensamientos.

Me levanté, alcé la vista a la estrella que más brilla, le sonreí y dije:

.- Aunque no me escuches, un día me fundiré con tu luz.

viernes, 24 de junio de 2016

Palabra de Fénix

Transito en vida, vivo y respiro, ando, busco, relato, me agoto, llorar, hacer y ser, el sendero, mi camino, atravieso puertas, descanso y canso.

Trasiego mundos y valles, agarro y saboreo, amo, desasosiego, pacifico mi cuerpo, entrelazo ventanas, monólogo silenciado, entrando y saliendo.

Trémulo ahogo, morar el hogar, luz, túnel, espinas de rosas, portazo, ira y desaliento, pena, redención, trasto desvariado, muero y resucito.

martes, 12 de abril de 2011

Paz



Eres mente del pensamiento impaciente,
amante del amor,
del que es.
Eres tormento en brisas descolgadas por las montañas,
jinete de la acción,
tocando el sentimiento.
Eres deseo de vivir,
directora de tu destino,
transitando las olas de las Horas.
Eres origen de hermosos ojos,
destino de luchas en lienzo blanco,
agitados pinceles en calma.
Eres olor de colores,
tocas los sonidos,
encontrados en el secreto de tu arcilla.
Eres la que trae paz,
sobre cuernos de abundancia,
tras almas vacías.

Para ti, así de simple, como la vida...

lunes, 15 de noviembre de 2010

La que ama en soledad


Déjame entrar, ver tus ojos y ofrecerte mi silencio.

Llévame donde despiertan los sueños y darte mis anhelos.

Cólmame de regalos, susurros y cuentos, donde los guardaré

en el lugar más escondido del mundo.

Espero en la orilla del rio, verte pasar

y darte mi saludo silencioso.

martes, 6 de octubre de 2009

Un recado



Me dijo: "Tráeme tan solo tres cosas, un dulce, una pizca de sal y tu silencio"


Sali a la calle, cabizbajo, sin entender absolutamente nada de lo que mi madre me había pedido, mientras paseaba camino del ultramarino, venían los olores de la cafeteria, de la tienda de las especias y de un camión de basura que pasaba junto a mi, rumbo al vertedero; de un plumazo me quito el placer del buen aroma, podría haber tardado un poco más en su ruta, la madre que lo parió.


Entré en la tienda, el señor Camilo, detrás de su bigote y con toda la arrogancia del mundo que le cabía en los bolsillos, me preguntó, "¿qué quieres muchacho?"


- Tan solo un dulce.


El muy, no sé como explicarlo, socarrón diría yo, me miró de arriba a abajo y cogió un dulce, de esos rellenos de chocolate, recubierto de chocholate y con virutas de chocolate, o que os creíais que llevaba aparte de chocolate, lo envolvió en papel de periodico, aparte de arrogante, tacaño, lo tenía todo el pobre hombre. Me lo dá y me dice que la pizca de sal se lo pida a la vecina, que no tiene tiempo que perder conmigo; recapitulo, arrogante, tacaño y hombre ocupado, pobrecillo.


Salí de la tienda hacia mi casa, pero obviamente antes me paré en la casa de la vecina para la pizca de sal, al contrario que don Camilo, doña Ágata era aún peor, asi que nada de contrario, me recordaba a la señorita Rottenmeier, delgaducha, siempre vestida de negro, con un reloj de broche, que no sé para que se lo ponía, porque de lo estirada que era seguro que le dolía el cuello para doblar la cabeza y mirar la hora. Abrió la puerta esa nariz aguileña que lo único para lo que servía era para sostener unas estrechas gafas, "¿Qué quieres Mateo?" en este punto no voy a explicar el timbre de su voz, así que imaginároslo, estaba entre el chirrido de una puerta y unas uñas resbalando por una pizarra.


-Tan solo una pizca de sal que me ha pedido mi madre.


Me cerro la puerta en las mismisimas narices, pero como yá la conocia esperé y esperé y esperé hasta que ella abrió la puerta después de mucho tiempo "Ahh ¿todavía sigues aqui? creía que no te tendría que dar tu pizca de sal, bueno...aquí la tienes y que te aproveche. Por lo menos me darás las gracias, ¿no?


-Gracias señora Ágata, en eso que extiende su brazo, abro la palma de mi mano, y la señora en un pellizco de sus dedos traía la pizca de sal, y con una sonrisa dibujada en su cara, me la da.


-Gracias señora Agata, repetí y pensé menuda señora más bien puesta y generosa, que vecina más agradable.


Y ahí marché para casa en silencio, ¡vaya! me falta el silencio, bueno, en algún sitio tenía que comprarlo. Repasemos, en el ultramarino, allí no venden, ni en la cafeteria, mucho menos mi vecina, entonces, ¿donde encontraré el silencio?.


-Madre, madre, ya he llegado, subí de dos en dos los escalones, entré corriendo en la habitación, con el dulce en una mano y la pizca de sal en la otra.


Estaba recostada, con su camisón blanco y los párpados a medio cerrar, me senté al borde de la cama, dulcemente me acarició la mejilla.


-Hijo, la vida se compone de momentos dulces y salados, prueba el chocolate, por favor.


Ahí que fui, vaya mordisco que le pegué, estaba riquísimo.


-Ahora lame la sal de tu mano.


Así lo hice, que mala que estaba.


-Fíjate, mi bien, la mano de la sal está vacía, y la del dulce aún te queda mucho para disfrutarlo, asi es como deber de ser la vida, una mezcla de azucar y sal, pero saborea lo más que puedas el chocolate, hazlo sin miramientos que para la sal siempre hay tiempo.


Entonces levanté los ojos la miré y pregunté ¿madre, y mi silencio? ¿madre?


Se había dormido y me quedé en silencio, mi silencio, el que ella me había pedido. No tuve que comprarlo, madre me lo mostró.


En ese preciso momento mi padre posa una mano en mi hombro, -hijo, se acabó, ya está.

jueves, 13 de agosto de 2009

Regreso...

Te vas con el trofeo de mi derrota, sin nada más, solo el pasar del tiempo herido, flores marchitas impregnadas de miel.
Mi roca derretida por las lágrimas de las canciones, notas desvariadas de dulce melodía.
Ve, busca un mundo nuevo, sentimientos varados, lucha de placeres escogidos en el barro de mi nacimiento.
Mi vida, mi orgullo, fortalecidos, donde un día hubo cadenas, tan solo polvo quedará.
No mires atrás, sé feliz, huye vacilante hacia el mar de la tranquilidad, observa lo navegado, sonreirás.
Mi amor, maldito, dado en todas las manecillas del reloj, descuidado de tenerme, en su singladura en su puerto atracará.

Gracias por todo lo vivido, sé feliz.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ya no suelto tu mirada....

Todo esto he visto en tu mirada...

He visto un cielo de estrellas bailando,
gotas de lluvia hablando de la vida
y el viento dibujando noches.

He visto montañas que vagan por el desierto,
bosques refugiándose bajo una cascada
y flores cantando cancioncillas de luces.

He visto un año dentro de tu mano,
transitar las olas de las horas
y los segundos mirando tus ojos.

He visto volar en el silencio de la noche,
perderse poemas en el aire,
y danzar el lucero del alba.

martes, 20 de enero de 2009

Un cuento de hadas


He estado vagando por infinidad de mundos
descubriendo trovadores de almas,
colores que suenan a música,
damiselas cazadoras de dragones.

Paseando entre sus estrellas,
descubrí una luz que se puede oler,
tocar su aliento y coger sus rayos.

En mi fantasía estás tú,
donde puedo acariciar tu suspiro,
beber tu canto y atrapar tu fragancia.

Ten princesa tu cuento,
escríbelo junto a duendes,
que te enseñen los secretos
peor guardados del mundo,
sobre balconadas de nubes.

Ten princesa tu cuento,
y llévatelo al rincón
menos escondido del mundo
y así poder raptarlo
con mi red de estrellas.

martes, 13 de enero de 2009

Primavera


La primavera ha llegado hoy a mi puerta,
ya es tiempo de las flores y los pajarillos,
es el tiempo de sentarme frente a ti, y escuchar tu canto.

Rauda y veloz así has llegado,
en mitad de la gélida noche,
suspirando historias, abrigando hadas y duendes.

Es tiempo, si, es tiempo,
de pasear a la orilla del rio, surcar mundos
y bailar en la punta de las estrellas.

Me postro ante ti,
pero mi corazón no llega a la cima del descanso de tus sueños,
humilde, imploro un cuento, susurrado al oido.

Llévame a la luna, testigo mudo de noches veladas,
cántame la canción que aún no ha sido escrita,
y lléname el corazón de leyendas que aún no han sido narradas.

Para Ti...para la que está en lo alto de la silla...

domingo, 4 de enero de 2009

Ella viene del mar


Sentados en la orilla del mar, bajo un cielo de miríadas de estrellas, olores de sal y brisa fresca se mezclan con nuestros sentidos.

Ven amor, abrígame en tu pecho, pon en tus dedos anillos de mis cabellos, huele la fragancia de mi piel, embriágate de ella.

Retoza sentada junto a mi, en la orilla, frio testigo de la pasión, mudo guardián de los días sin noche y sombras esquivas.

Que llegue el alba, que el sol sonría al ver nuestros brazos fundidos en un enjambre de miel de caña.

Mis palabras, esas sonámbulas perdidas, transitan desde donde estoy hacia el horizonte sin encontrar su destino, tu corazón.

Abrázame y que el día nos deje reposar en los sueños perdidos, en el tiempo que no fué.

Mi barco espera, tranquilo, manso.

Y me despido de ti.

Sé que volveré al puerto de tu razón. Espérame amada mía, llegaré con presentes y alma renovada, templado y agotado de la singladura de mi espíritu, pero llegaré, más no me reconocerás, así sabrás que mi corazón suspirando está.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Viene a liberarnos...

En su mirada de miel y caña
descubrí dulce inocencia,
expresión de mujer sincera,
perdida en un mar de olivos.
Mil palabras que decirle,
que se mecen en las olas del tiempo,
mudas en algún lugar de mi habitación.
Sonrisa embriagadora,
dulce gesto de sus manos,
dibujando estrellas en el viento.
Hay una lámpara en mi alma,
faro de inmensa alegría,
nube de color y forma de deseo.
Vino amargo endulzado en tus labios,
orilla del río engarzado de lucecitas,
descansa en el remanso de mi voz.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Tu sonrisa


Tu sonrisa,
como el batir las alas de una mariposa,
un sagrario en mi corazón,
muda cascada de mis pensamientos,
cálida espuma de mar embravecido
y silente lucha de mi obsesión.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Pequeños detalles

Cada pequeña cosa,
una gota de lluvia golpendo mi cara,
el paseo de la mañana a la orilla del mar,
mirar tu fotografía,
oler el jazmín recién abierto.
Torcer mi cabeza para seguir tu mirada,
acariciarte los pies,
compartir un paraguas.
Retirarte el pelo de la frente,
abrir los ojos y verte.
Saltar los charcos, océanos de lluvia,
saborear un café,
estrecharte en mis brazos,
mirarte a los ojos,
ser feliz en cada pequeña cosa.

martes, 18 de noviembre de 2008

El valle Kenshin



El final, aunque no lo parezca encierra algo hermoso, espero que lo descubrais.

A finales del s. XIV en la China de la dinastía Ming eran comunes las batallas contra los mongoles, estos intentaban una y otra vez acabar con la opresión china y estos a su vez los sometían con toda clase de impuestos, torturas y saqueo de sus ciudades.

Cada batalla que se sucedia con los mongoles eran aplacadas por los chinos con total impunidad, excepto un sitio, el valle Kenshin. Árido, seco, casi desértico, en tierra de nadie pero enclave primordial para que los mongoles no conquistaran Nanjin, la capital; y en mitad del páramo una fortaleza china, cada vez más diezmado por los ataques mongoles.

Este punto débil llego a los oidos del emperador Zhu Yuanzhang. No podía mandar más hombres, temía que ese punto de debilitara y entonces caería toda China.

El emperador Zhu comenzó en ese tiempo a tener contactos comerciales con Japón y se enteró de unos valerosos guerreros que allí vivían.

Japón basaba su poder en los shogunatos que estos a su vez entregaban tierras a los señores feudales, los daimyo, que eran protegidos por los samurais.

Zhu contrató a uno de los mejores samurais de la época, Kamakura y a 600 compañeros más para defender la fortaleza de Kenshin.

Kamakura era un estratega increible, los mongoles eran rechazados cada vez que intentaban cruzar el paso, pero siempre en los ataques se cobraba la vida de algún samurai. Estos morían poco a poco, pero contenían suficientemente las hordas mongolas.

Hasta que en una de las batallas más sangrientas que se recuerdan en la historia china, atacaron 10.000 guerreros mongoles contra excasamente 500 samurais, solo sobrevivieron Kamakura y seis valerosos samurais, fue tal la derrota que el ejercito mongol se rearmó para dar el ataque final.

El emperador Zhu destacó a unas cuantas unidades a la salida del valle sin prestar el menor auxilio a los de la fortaleza de Kenshin, creyendo que ya estaban todos muertos.

Esa noche, con todo el cielo estrellado, Kamakura reunió a sus seis compañeros, comieron, bebieron, bailaron, rieron, se contaron historias, eran felices, pero sabían que al día siguiente iba a ser su último día en la tierra.

Y llegó el día, al alba, un ejercito mucho mayor que el del día anterior se apostó a la entrada del valle, muy cerca de la fortaleza.

Kamakura y los suyos, con una sonrisa de felicidad en su rostro, sabían que morir en la batalla reportaría honor a su familia, estaban orgullosos.

Abrieron la puerta de la fortaleza, salieron tranquilamente, despertaron a la katana y al wakizashi, tensaron los arcos, apuntaron sus lanzas, eran los señores dadores de vida y muerte.
Se lanzaron contra el enemigo al grito de:

"HOY ES UN BUEN DÍA PARA MORIR"

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Pienso en ti

Estoy aquí, insignificante, pensando en todas mis posibilidades,
en mi mundo interno, y he pensado en ti.
Trazo siluetas en el aire con mi lápiz
que luego las llevo en forma de palabras a mi libreta de los sentimientos,
y he pensado en ti.
Sentado, frente al mar, escuchándo música,
leyendo un libro y he pensado en ti.
Veo un gato que pasa silencioso sobre la balconada, se para, me mira,
y he pensado en ti.
Paseo bajo la luna, corro a esconderme no quiero que me atrape su mirada,
a hurtadillas me fijo en ella y al ver su luz he pensado en ti.
Atravieso entre árboles una verja
que me lleva a un sendero plagado de flores de colores,
y he pensado en ti.
Contemplo el atardecer, con todas las tonalidades del universo,
el sol me mira cómplice, y he pensado en ti.
He bebido en un manantial de agua pura y cristalina y te he sentido en mi.